Pettinari en Nexo Rosario: «la soberanía tecnológica es la soberanía del siglo XXI»
En Rosario, la analista Natalia Pettinari planteó que el poder mundial ya no se juega por territorios sino por quién desarrolla e instala tecnología en los demás países. La disputa EEUU–China, en primera fila.
«La soberanía tecnológica es la soberanía del siglo XXI». La frase, deslizada por la analista internacional Natalia Pettinari en Rosario el viernes, sintetiza una tesis que gana espacio en los debates de política mundial: el poder ya no se juega por territorios, sino por quién diseña, exporta e instala la tecnología que usa el resto del mundo.
De qué habla, exactamente
Pettinari lo planteó sin rodeos ante el público que llenó el patio de Nexo: «Tenemos que controlar nuestras propias tecnologías. Está China y Estados Unidos peleando por eso: a ver quién tiene los mejores desarrollos o quién vende más, a qué país se instala tal o cual tecnología».
«Es la gran lucha entre las dos potencias hegemónicas. Estados Unidos tratando de mantenerse o no caer, y una China ascendiendo que parece imparable».
La disputa que describe es la que ya se filtra en cada capítulo de la agenda global: los controles cruzados de exportación de chips, la carrera por el 5G y ahora por la infraestructura de inteligencia artificial, las listas negras de empresas —de Huawei a las tecnológicas chinas de vigilancia—, las prohibiciones a TikTok y las presiones para que terceros países elijan bandera al comprar equipamiento.
Por qué importa desde acá
Argentina —y Santa Fe con ella— casi no aparece como productor en ese tablero, pero sí como comprador. Cada decisión pública sobre qué red se despliega, qué cámaras se instalan, qué proveedor gana una licitación de historia clínica o de identidad digital, es un voto —callado— en esa disputa. Es también donde la palabra «soberanía» deja de ser abstracta.
Pettinari puso el ejemplo del giro de época: «Hoy la globalización es todo, el comercio mundial está muy interconectado». Leer las noticias sin ese marco, dijo, es quedarse con la anécdota. «¿Por qué Estados Unidos está donde está? ¿Por qué China está donde está? ¿Rusia un día de golpe decide invadir Ucrania? No, pasan cosas».
El otro frente: la información
La analista dedicó buena parte de la noche a un problema conexo: la deformación del debate público en redes. «Hay mucha fake news, mucho intento tendencioso de información, gente que te cae muy bien en redes, que es simpática, y te tira conspiraciones o cosas que no son verdad. Eso me enoja mucho», dijo. Está terminando un libro sobre el tema, con salida prevista para febrero.
El punto es más que anecdótico: si la disputa geopolítica se libra por el control de la infraestructura tecnológica, la disputa por la percepción de esa disputa se libra en las plataformas que corren sobre esa misma infraestructura. Es el mismo problema en dos capas.
Lo que no está dicho
La tesis de Pettinari deja una pregunta incómoda para la política tecnológica local: qué margen tiene un país como Argentina cuando su matriz digital —desde los cables submarinos hasta los modelos de IA que se usan en la administración pública— la deciden proveedores que responden a Washington o Pekín. La respuesta corta es que hay márgenes, y que son las decisiones que hoy se toman en silencio —compras, estándares, alianzas académicas— las que van a definir de qué lado del tablero está el país en la próxima década.
La conclusión que dejó Pettinari, y que sirve de piedra de toque, es la que da título a esta nota: la tecnología «va a ser parte de la lucha de quién ejerce más poder en el siglo XXI».
Fuente: entrevista propia a Natalia Pettinari, ciclo «¿Alguien entiende algo? Conversaciones para no perdernos», Nexo, Rosario, 28 de agosto de 2026. Foto: Prensa Nexo.
