Un test de sangre argentino permite anticipar qué pacientes con hígado graso están en mayor riesgo
Científicos del CONICET desarrollaron el índice PS4, basado en 4 proteínas en sangre, para detectar subtipos graves del hígado graso y anticipar su riesgo cardiovascular y oncológico.
Un equipo del CONICET identificó marcadores moleculares que permiten anticipar las formas más graves del hígado graso y desarrolló un test de sangre que ya se validó en 500 mil personas del Reino Unido. El trabajo se publicó en Gut, la revista de la Sociedad Británica de Gastroenterología, y firma como autores a Silvia Sookoian, Carlos Pirola y Luis Diambra.

Qué cambia exactamente
La esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD) —el nombre técnico del hígado graso— afecta a cerca del 30% de la población adulta mundial. Hasta ahora, en el consultorio se medía casi únicamente el daño local: cuánta grasa hay depositada en el hígado y qué tan avanzada está la fibrosis.

La investigación demuestra que la enfermedad no es una sola cosa: tiene subtipos moleculares con distintas trayectorias. Algunos siguen leves durante años; otros disparan el riesgo cardiovascular y el de cáncer. «La manera en que impacta en las personas es muy variable, pudiendo en algunos casos ser muy leve mientras que en otros muy seria», explica Sookoian, investigadora del CONICET en el Centro de Investigación Traslacional en Salud (CENITRES) de la Universidad Maimónides.
El hígado como motor de enfermedad sistémica
El trabajo propone dejar de pensar el hígado graso como un problema aislado del órgano y empezar a leerlo como parte de un Síndrome Metabólico con impacto en corazón, riñón y riesgo oncológico. El hígado, en esta lectura, no solo acumula grasa: es un motor metabólico activo que libera señales al resto del cuerpo y modula la mortalidad global.

El índice PS4: cuatro proteínas en sangre
Para conectar el hígado con el riesgo sistémico, los autores construyeron y validaron el índice PS4, derivado de los niveles en sangre de cuatro proteínas: FTCD, ADGRG1, FABP1 y GAST.
«Mientras que los métodos tradicionales miden características pasadas y estáticas, el PS4 funciona como un informador biológico dinámico que mide el estrés metabólico, el tráfico de células inmunes y la integridad vascular. En las pruebas comparativas, el PS4 superó a los índices tradicionales», subraya Pirola.
El equipo analizó datos por proteómica —una técnica que mide miles de proteínas en sangre a la vez— sobre una población de aproximadamente 500 mil personas del Reino Unido (UK Biobank), con un seguimiento longitudinal superior a 15 años. Los subtipos moleculares más agresivos registraron tasas de mortalidad elevadas, impulsadas sobre todo por tumores y patologías del corazón.
Dimorfismo sexual: la enfermedad no impacta igual a mujeres y varones
Uno de los hallazgos más contundentes: la gravedad difiere entre sexos biológicos. Dentro de los subgrupos de alto riesgo, la fibrosis hepática avanzada se observó en el 50% de las mujeres frente al 20% de los varones. El análisis estadístico también identificó un grupo de alto riesgo conformado únicamente por mujeres, donde la prevalencia de fibrosis alcanzó el 15%. «Obliga a replantear los modelos pronósticos con una perspectiva de sexo biológico obligatoria», plantea Pirola.

Por qué mirarlo desde acá
El trabajo señala una transición conceptual: pensar el hígado graso como parte del Síndrome Metabólico —con impacto en corazón, riesgo oncológico y mortalidad global—. Para el sistema de salud, esto abre la puerta a diagnósticos personalizados, seguimiento estratificado por riesgo y desarrollo de fármacos dirigidos a las proteínas identificadas.
El estudio también es una firma más de la ciencia argentina que llega a revistas de referencia mundial. Del trabajo también participó Luis Diambra, investigador del CONICET en el Centro de Endocrinología Experimental y Aplicada (CENEXA, CONICET–UNLP).

Fuente: CONICET. Foto: CONICET.
Referencia: Diambra, L., Sookoian, S., & Pirola, C. J. (2026). Proteomic resolution of the MASLD cardiometabolic spectrum identifies sex-driven endotypes and predicts systemic mortality. Gut. doi: 10.1136/gutjnl-2026-338674.
