Reciclaje de baterías de litio: el CONICET prueba cómo recuperar sus metales
El reciclaje de baterías de litio avanza en el CONICET: un equipo recupera litio, cobalto y níquel de pilas gastadas con "esponjas inteligentes" hechas de celulosa.
El reciclaje de baterías de litio avanza en el CONICET: un equipo recupera litio, cobalto y níquel de pilas gastadas con «esponjas inteligentes» hechas de celulosa.
Cuando una batería se gasta, casi siempre termina en la basura con todo lo valioso que tiene adentro. Un equipo del CONICET trabaja en el reciclaje de baterías de litio: busca recuperar aluminio, litio, níquel, cobalto y manganeso de las baterías de ion-litio gastadas, para volver a usarlos en distintas industrias. Así lo informó el propio CONICET en una nota publicada el 20 de octubre de 2026.
Por este proyecto, el investigador Martín Negri recibió en septiembre de 2026 la Distinción Franco-Argentina en Innovación, en la categoría Senior. Fue la décima edición del premio, que organizan el CONICET y el Institut français d’Argentine, con apoyo de TotalEnergies Argentina.
Reciclaje de baterías de litio: quiénes trabajan
Negri dirige el Laboratorio de Materiales Compuestos y Energía (LAMCE) del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE, CONICET-UBA). Además, participan científicos del Laboratorio de Polímeros del Centro de Investigaciones en Hidratos de Carbono (CHIDECAR, CONICET-UBA). Según el CONICET, los dos grupos tienen capacidades complementarias y colaboran desde hace varios años en investigación aplicada en energía junto a empresas nacionales e internacionales.
«En un esquema de economía circular, es fundamental, una vez terminada vida útil de las baterías, poder recuperar elementos de alta demanda», señaló Negri. Esos elementos pueden usarse, según el investigador, en nuevas baterías, semiconductores, pinturas, vidrios y diversos elementos del campo de la medicina.

Cómo es el proceso de reciclaje de baterías de litio
Primero, las baterías gastadas pasan por una neutralización segura de su carga eléctrica, para evitar explosiones al manipularlas. Luego se desarman, mediante trituración o desensamblado, y se separan sus componentes internos, como electrodos y membranas. A esas partes se les aplican procesos químicos hasta obtener líquidos acuosos con los elementos disueltos.
Ahí aparece el desafío central. Esos líquidos son mezclas de sales, por ejemplo una de litio y otra de cobalto en el mismo recipiente. Por lo tanto, el paso siguiente no es solo sacarlas de ese medio, sino separarlas para obtener sales individuales, sin mezclar ni contaminar.
En el proyecto lograron que cada sal se incorpore a distintas cápsulas que funcionan como «esponjas inteligentes», cada una diseñada para captar una sal determinada. Están hechas de polímeros que provienen de productos naturales (biopolímeros), como celulosa extraída de plantas nativas invasivas sin valor comercial. Según Negri, son benignos con el medio ambiente.
Por qué importa el cobalto de los celulares
Negri explicó que las baterías de los autos pueden ser de dos tipos: de ion litio y de níquel-metal-hidruro. Ambas contienen metales de alta demanda. Además, las de ion litio de teléfonos celulares y de muchos electrodomésticos suelen tener cobalto, «cuyo valor como materia prima es mayor que el del litio».
En este sentido, el investigador destacó que el proyecto tiene un efecto económico, porque agrega valor a materiales que de otro modo se perderían, y ambiental, porque evita que las baterías y sus metales se descarten sin tratamiento. También busca impacto social, con acciones conjuntas con recicladores urbanos, y transferencia de los conocimientos generados.
Qué sigue: de los celulares a los autos
El equipo ya aplicó con éxito el reciclaje de baterías de litio a nivel de laboratorio en baterías de litio de celulares. El próximo paso es pasar a baterías de automóviles, y para eso están en conversaciones con el área de sustentabilidad de una empresa automotriz.
Fuente: nota original del CONICET.
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