Nobel de Física 2026 para Francis Halzen, explicado por científicos del CONICET que trabajaron con él
El Nobel de Física 2026 fue para el belga Francis Halzen, impulsor del Observatorio de Neutrinos IceCube, en el hielo del Polo Sur. Gustavo E. Romero y Carlos Alberto García Canal, investigadores del CONICET que colaboraron con él, explican cómo funciona su detector y por qué su trabajo importa.
El Nobel de Física 2026 fue para el belga Francis Halzen, impulsor del Observatorio de Neutrinos IceCube, en el hielo del Polo Sur. Gustavo E. Romero y Carlos Alberto García Canal, investigadores del CONICET que colaboraron con él, explican cómo funciona su detector y por qué su trabajo importa.
La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó este martes 6 de octubre el Premio Nobel de Física 2026 al belga Francis Halzen, profesor de la Universidad de Wisconsin–Madison, en Estados Unidos, «por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico». Es el único premiado de este año y el premio es de 12 millones de coronas suecas.
Halzen nació en 1944 en Tienen, Bélgica, y se doctoró en 1969 en la KU Leuven. Su idea fue usar el hielo glacial del Polo Sur para capturar unas partículas muy esquivas, los neutrinos. De ahí salió IceCube, un observatorio capaz de rastrear neutrinos que vienen de procesos de energía extremadamente alta en el universo lejano.
Dos investigadores del CONICET que se cruzaron con Halzen y trabajaron con él explicaron el alcance de su aporte en una nota publicada por el CONICET.
Qué explican los científicos del CONICET sobre el Nobel de Física
«Los neutrinos son partículas que interactúan muy débilmente con la materia, por lo que son extremadamente difíciles de detectar. La contribución fundamental de Halzen fue idear un método de detección indirecta a través del hielo», explicó Gustavo E. Romero, investigador del CONICET y director del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR, CONICET-CIC-UNLP).
Romero detalló el truco: «Para detectar a los neutrinos dependemos de una partícula llamada muón, que estos producen cuando atraviesan una gran masa de hielo. El muón es una partícula que tiene carga eléctrica y que, cuando se mueve por el hielo, produce luz en el rango óptico del espectro».
Carlos Alberto García Canal, investigador del CONICET en el Instituto de Física de La Plata (IFLP, CONICET-UNLP), puso el foco en lo que se buscaba: «El comportamiento astrofísico esperado de los centros activos de galaxias en el universo permitía esperar la presencia de neutrinos de muy altas energías». Según contó, Halzen se dedicó a convencer al mundo científico y a las agencias de financiación de que esos neutrinos se podían detectar. «De esa manera lideró el proyecto del observatorio IceCube que permitió comprobar la presencia de neutrinos de muy altas energías», resumió.
Para García Canal, lo más importante es que el hallazgo incrementó sustancialmente el conocimiento del comportamiento y la evolución del universo, aunque también destacó que los avances tecnológicos para perforar el hielo antártico y colocar los detectores «son extremadamente relevantes».
De Mar del Plata a las revistas de física
Los dos investigadores conocen a Halzen de cerca. «En 1993 fui parte de la organización en Mar del Plata de la Escuela Latinoamericana de Física (ELAF) con cientos de participantes de todo el mundo. Entre los disertantes estaba invitado Halzen, quien se destacó por la claridad y entusiasmo de sus presentaciones», recordó García Canal.
Después, contó, junto a los colegas Luis Anchordoqui y Daniel Gómez Dumm encararon con Halzen una propuesta para detectar ciertas partículas predichas teóricamente usando las instalaciones de IceCube, un trabajo que se publicó en Physical Review D. «De todos estos encuentros queda la invalorable experiencia de haber compartido su conocimiento, su dedicación, su simpatía y su humildad», dijo.
Romero, que lleva 30 años dedicado a la astrofísica de altas energías, coincidió con Halzen en muchos comités y reuniones científicas. En 2013 fue coautor, junto con él y colegas de distintos países, de un trabajo sobre neutrinos y fuentes de ondas gravitacionales publicado en Reviews of Modern Physics.
Cómo funciona IceCube
El neutrino no tiene carga eléctrica y casi no tiene masa: atraviesa la Tierra y nuestros cuerpos sin que lo notemos. Muy rara vez choca con un núcleo atómico, y ahí es cuando se lo puede detectar. Según el comunicado de la Academia, Halzen presentó por primera vez su idea de capturarlos en el Polo Sur en 1988. El hielo glacial de ese lugar es transparente, está libre de distintos tipos de interferencia y la zona es geológicamente estable, sin terremotos.
«Los neutrinos que llegan desde el espacio y detecta IceCube atraviesan toda la tierra. El detector mira hacia abajo, o sea, hacia el centro de la tierra», explicó Romero. Cuando un neutrino interactúa con el hielo, el muón resultante sube y genera «un patrón de luz en el hielo que se puede detectar».
IceCube ocupa un kilómetro cúbico de hielo y se terminó en 2011. Sus 5.160 módulos ópticos digitales, cada uno con un tubo fotomultiplicador de diez pulgadas, captan esa luz, que se digitaliza y se envía a las computadoras del laboratorio en la superficie. Con esos patrones se reconstruyen la dirección y la energía de cada neutrino.
Poco después de terminado, los investigadores detectaron los primeros neutrinos de alta energía y, unos años más tarde, publicaron el hallazgo de neutrinos que tienen que originarse muy por fuera del sistema solar. Podrían originarse, por ejemplo, en regiones donde explotaron estrellas o en galaxias activas lejanas.
«Francis Halzen lideró un equipo internacional de investigadores e ingenieros que nos dio un instrumento fantástico. Su tenacidad y su visión científica abrieron el camino a un nuevo tipo de astronomía», afirmó Mark Pearce, presidente del Comité Nobel de Física, según el comunicado oficial de la Real Academia Sueca de Ciencias (traducción propia).
Con el Nobel de Física de este año, la Academia destaca un detector que sigue sumando datos: según su comunicado, las interacciones que registra IceCube van a aportar conocimiento nuevo sobre los entornos violentos donde nacen estos neutrinos y hasta podrían revelar fenómenos cósmicos desconocidos.
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