Convenio sobre autismo: el CONICET y SANyTA suman formación, estudios y asesoramiento científico
El convenio sobre autismo entre el CONICET y SANyTA incluye formación de posgrado, grupos de estudio y asesoramiento científico en neurodesarrollo y TEA.
El convenio sobre autismo entre el CONICET y SANyTA incluye formación de posgrado, grupos de estudio y asesoramiento científico en neurodesarrollo y TEA.
El convenio sobre autismo entre el CONICET y SANyTA incluye formación de posgrado, grupos de estudio y asesoramiento científico en neurodesarrollo y TEA.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Sociedad Argentina de Neurodesarrollo y Trastornos Asociados (SANyTA) firmaron un convenio de colaboración. El objetivo es promover actividades científicas, académicas y de formación vinculadas al neurodesarrollo y al Trastorno del Espectro Autista (TEA). El organismo lo informó el 3 de noviembre.
Qué prevé el convenio sobre autismo
El plan de trabajo combina varias líneas. Por un lado, la actualización de bibliografía científica y la formación profesional y de posgrado. Por otro, la participación en eventos científicos y la elaboración de publicaciones. Además, contempla el desarrollo de grupos de estudio y actividades de asesoramiento científico.
Las tareas tendrán como lugar de trabajo la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional del Sur (UNS).

Quiénes llevan adelante el convenio sobre autismo
La representante técnica del CONICET es María Luján Ferreira, doctora en Química e investigadora del organismo en la PLAPIQUI. Por parte de SANyTA, esa función queda a cargo del médico Nicolás Loyacono, presidente de la sociedad.
Según el CONICET, el convenio sobre autismo da continuidad a un recorrido de colaboración entre investigadores, profesionales de la salud y familias de personas con TEA. En ese marco se desarrolló el Modelo Integrador Avanzado (MIA). Es una propuesta de abordaje interdisciplinario y personalizado del neurodesarrollo. Considera factores biológicos, psicológicos, sociales y nutricionales, y también la posible presencia de otros problemas de salud. La idea es articular esas dimensiones con las intervenciones terapéuticas y educativas, según las características de cada persona.
Una investigadora que empezó por su hijo
La participación de Ferreira en este tema comenzó a principios de los años 2000, a partir del diagnóstico de autismo de su hijo. Esa experiencia la llevó a profundizar en la literatura científica sobre neurodesarrollo. Lo hizo en paralelo a sus investigaciones en catálisis organometálica y enzimática.
«Como investigadora del CONICET, consideré que era importante contribuir desde el conocimiento científico. Necesitaba encontrar una forma de entender el diagnóstico fundamentada en evidencia de alta calidad, pero también era clave encontrar profesionales médicos y no médicos que comprendieran la magnitud del problema», explicó Ferreira.
Junto con otras familias y profesionales, entre ellos Loyacono, María Daniela Gerbi y Diego Artigas, impulsó el equipo TEA-Enfoque Integrador. El grupo empezó a organizarse entre 2011 y 2012. Luego, entre 2015 y 2019, Ferreira participó de una asesoría científica del CONICET con el Hospital de Clínicas José de San Martín, en Buenos Aires. Ese trabajo derivó en publicaciones y en un curso de posgrado en la Facultad de Medicina de la UBA.
Los acuerdos de SANyTA y lo que viene
En mayo de 2026, SANyTA firmó un acuerdo con la Facultad de Medicina de la UBA. Después, sumó un convenio de cooperación con la UNS. En ese marco se presentaron libros sobre el MIA: Perspectivas en Neurodesarrollo y TEA, Psicología en Inflexión e Innovación en Terapia Ocupacional.
Entre los próximos desafíos, Loyacono señaló la necesidad de fortalecer la evidencia científica del enfoque con nuevas investigaciones clínicas. «También buscamos que esta visión interdisciplinaria llegue a más familias, instituciones y sistemas de salud, complementando las intervenciones educativas y terapéuticas tradicionales con una medicina personalizada basada en la mejor evidencia disponible», sostuvo el médico.
Por su parte, Ferreira apuntó al largo plazo: «Me gustaría que este modelo contribuya a mejorar la calidad y la expectativa de vida de las personas con diagnóstico de TEA y sus familias». La información completa está en el anuncio oficial del CONICET.
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