Meta lanzó Muse, un agente de IA que envía correos, reserva viajes y compra por el usuario
La compañía presentó su primer agente personal: a diferencia de un chatbot, no responde preguntas sino que ejecuta tareas. Funciona desde WhatsApp o desde su propia app, sigue trabajando con el teléfono cerrado y corre en una máquina virtual dedicada por usuario. Por ahora está disponible solo en Estados Unidos.
Meta presentó Muse, su primer agente de inteligencia artificial personal, capaz de redactar correos, reservar viajes, gestionar el calendario o completar formularios en nombre del usuario. Mark Zuckerberg lo describió como la pieza central de la estrategia de IA que había anticipado en un texto publicado en agosto, y lo resumió en una frase: no solo responde preguntas, sino que hace las cosas por vos.
En qué se diferencia de un chatbot
La distinción es la clave del anuncio. En un asistente como ChatGPT o Claude, el usuario escribe y el sistema devuelve texto. Con Muse el planteo es otro: la persona define un objetivo y el agente determina cómo avanzar y ejecuta los pasos.
Entre las tareas que Meta enumera están enviar un correo electrónico, reservar un viaje, organizar horarios, completar y firmar formularios, renegociar una factura y cerrar una compra, siempre con confirmación previa del usuario. También puede tomar metas de largo plazo y convertirlas en planes personalizados, coordinando tiempos y recursos.
Cómo se usa y a qué se conecta
Se le escribe desde la aplicación de Muse o directamente por WhatsApp, igual que a cualquier contacto. Meta remarca que no hace falta experiencia técnica.
Para poder trabajar, el agente necesita conectarse a las aplicaciones que la persona usa a diario: Gmail y Google Calendar, las propias del ecosistema de Meta como WhatsApp, Instagram y Facebook, y otras como la plataforma financiera Plaid o Apple Health. Según la compañía, cada usuario elige a qué aplicaciones se conecta Muse y exactamente cuánto acceso recibe. En el caso del correo, por ejemplo, se puede definir si el agente solo puede leerlo o si también puede escribir.
Otra de sus características es que sigue trabajando en segundo plano aunque se cierre la aplicación. Cuando termina una tarea, evalúa si el resultado amerita avisar y envía una notificación solo cuando hay algo nuevo o cuando necesita una aprobación. Meta afirma también que el agente aprende de las conversaciones y recuerda detalles mencionados una sola vez.
Dónde viven los datos
Muse funciona dentro de lo que Meta llama Muse Secure VM: cada usuario tiene una máquina virtual dedicada en los servidores de la compañía, separada de la de cualquier otro. Ahí conviven el agente, las credenciales de los servicios conectados y la memoria de preferencias.
Según la documentación técnica de la compañía, el agente no ve las contraseñas. Cuando el usuario le da acceso a su correo o a un sitio que requiere inicio de sesión, las credenciales quedan guardadas en un almacenamiento seguro dentro de la máquina virtual: Muse puede usarlas para completar un formulario, pero no leerlas. Lo mismo aplica a los datos de la tarjeta.
A eso se suma un segundo agente, llamado Sentinel, que corre en la misma máquina virtual pero aislado a nivel de sistema operativo. Su única función es revisar cada acción antes de que llegue a internet y pedir autorización cuando el impacto puede ser significativo.
El historial de todo lo que el agente hizo, y de lo que tiene previsto hacer, es visible para el usuario en todo momento, y las acciones pueden revertirse. También se puede desconectar cualquier aplicación con un clic y elegir que las conversaciones no se usen para entrenar los modelos de Meta.
Dónde está disponible y cuánto cuesta
Por ahora Muse está limitado a Estados Unidos y a mayores de 18 años. No se lanzó en Europa ni en la región.
Zuckerberg precisó que la aplicación es gratuita hasta 100 millones de tokens por semana, y que a partir de ese umbral entran en vigor planes pagos para quienes necesiten un uso mayor. El CEO calificó el lanzamiento como el comienzo del camino hacia lo que define como superinteligencia personal.
El punto que va a discutirse
El esquema de seguridad que describe Meta es más detallado que el de otros agentes comerciales disponibles hoy. Pero el modelo de negocio de la compañía y su historial en materia de datos personales hacen que la pregunta relevante no sea qué puede hacer Muse, sino cuánta gente va a estar dispuesta a darle acceso a su correo, su calendario, sus finanzas y su historial de salud para que lo haga.
Es la misma tensión que atraviesa a los sistemas de IA cuando dejan de sugerir y empiezan a actuar. Ya lo vimos en escala local con Lince, la inteligencia artificial que vigila Santa Fe y con las cámaras con IA de Funes: la capacidad técnica avanza más rápido que el acuerdo sobre qué se le permite hacer. Y en el plano de lo que estos modelos ya pueden resolver solos, esta semana OpenAI dijo haber destrabado un problema matemático abierto hace 90 años.
Los anuncios oficiales de la compañía se publican en el Newsroom de Meta. Más cobertura en Inteligencia Artificial.
Imagen: Meta.
