Científicos argentinos descubren un blanco terapéutico contra el cáncer de hígado más frecuente
Bloquear la proteína SMYD2 frena el carcinoma hepatocelular y despierta la respuesta inmune, sobre todo combinado con inmunoterapia. El hallazgo del CONICET y la Austral, en Molecular Therapy Oncology.
El carcinoma hepatocelular es el cáncer de hígado más frecuente y uno de los de peor pronóstico. Un equipo del CONICET y la Universidad Austral identificó un blanco terapéutico nuevo: una proteína llamada SMYD2 cuyo bloqueo produce un doble efecto — frena el crecimiento del tumor y, a la vez, despierta al sistema inmune en su contra.
El doble golpe
Eso es lo que distingue al hallazgo, publicado en Molecular Therapy Oncology: la inhibición de SMYD2 «reduce el crecimiento tumoral y modifica el microambiente del tumor favoreciendo la respuesta del sistema inmune». Y el efecto se potencia cuando se combina con inmunoterapia anti-PD-1, la familia de tratamientos que revolucionó la oncología en la última década.

Quiénes
El trabajo lo lideró Guillermo Mazzolini, del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (CONICET–Universidad Austral), con Juan Miguel Bayo Fina como codirector y Bárbara Bueloni como primera autora, junto a Mariel Fusco, Esteban Fiore y Catalina Atorrasagasti, entre otros. Colaboraron el IBYME, la Universidad de Navarra y la Universidad del Ruhr de Bochum.

El alcance real
Como siempre en esta etapa: es investigación preclínica, no un tratamiento disponible. Lo que agrega es un objetivo validado — un interruptor concreto sobre el cual la industria farmacéutica puede diseñar inhibidores. En un cáncer donde las opciones terapéuticas son pocas, cada blanco nuevo con doble mecanismo cuenta.
Es, además, la segunda pieza del mes sobre hígado que sale de la ciencia argentina: hace dos semanas contamos el test de sangre que anticipa complicaciones del hígado graso. Distintos equipos, el mismo órgano, y una constante: la investigación traslacional local produce.
Fuente: CONICET. Publicado en Molecular Therapy Oncology. Fotos: CONICET.
