Encontraron el interruptor que le avisa al tomate que sus vecinos le hacen sombra
Un equipo del CONICET identificó la proteína SlBBX20 —por Solanum lycopersicum, el tomate—: sin ella la planta pierde la capacidad de crecer buscando luz, hace menos fotosíntesis y produce menos frutos. El hallazgo abre la puerta a variedades más eficientes.
En un cultivo denso, las plantas se tapan la luz entre ellas. Para no perder, estiran el tallo y buscan el sol. Investigadores del CONICET acaban de identificar la pieza que dispara esa reacción en el tomate: la proteína SlBBX20, una especie de interruptor que detecta la sombra de las plantas vecinas. El trabajo se publicó en Plant Physiology and Biochemistry.
Qué pasa cuando el gen no está
La estrategia fue comparar plantas normales con plantas editadas a las que se les bloqueó la expresión del gen. El resultado fue contundente.
“Aquellas plantas que carecen de esta proteína pierden casi por completo la capacidad de crecer en respuesta a la sombra”, explica Mariano Mejía, primer autor del trabajo, ingeniero agrónomo y becario doctoral del CONICET. Sin ese mecanismo, las plantas desarrollaron menos poros estomáticos, sufrieron una caída fuerte de auxinas —las hormonas del crecimiento— y terminaron produciendo menos tomates, en cantidad y en peso.

El protector solar de la planta
La misma proteína cumple otra función: activa los genes que fabrican antocianinas, los pigmentos que dan tonos violáceos a hojas, tallos y frutos.
“Estos pigmentos naturales actúan como protector solar y antioxidantes para la planta”, señala Gabriel Gomez Ocampo, también primer autor y becario posdoctoral del CONICET. Traducido: la planta se banca mejor la luz fuerte, cosecha más energía y produce más.
Para qué sirve el hallazgo
“Estos resultados abren la posibilidad de usar a este gen como un blanco molecular para desarrollar variedades comerciales de tomate, y otros cultivos, más eficientes y de alto rendimiento”, apunta Javier Botto, líder del estudio e investigador del CONICET en el IFEVA (CONICET-UBA).
La densidad de siembra es una de las palancas más baratas que tiene un productor para subir el rendimiento por hectárea. El límite siempre fue la sombra que las plantas se hacen entre sí. Entender el interruptor que gobierna esa respuesta es, en los hechos, entender hasta dónde se puede apretar el cultivo.
Del trabajo participaron también investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA, del Instituto de Botánica Experimental de la Universidad Palacký (República Checa) y del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (Brasil).
Fuente: CONICET. Estudio: Mejía, M. A. et al., SlBBX20 is a regulator of plant development in response to shade in tomato, Plant Physiology and Biochemistry, 2026. Imágenes: Bruno Silvestre Lira / CONICET.
