El James Webb captó una señal que todavía nadie puede explicar
El telescopio James Webb registró una línea de luz donde no se ve ningún objeto. El estudio salió el 22 de septiembre en The Astrophysical Journal.
El telescopio James Webb registró una línea de luz donde no se ve ningún objeto. El estudio salió el 22 de septiembre en The Astrophysical Journal.
Un equipo de astrónomos detectó con el telescopio espacial James Webb una señal de luz que todavía no puede explicar. El estudio se publicó el martes 22 de septiembre de 2026 en la revista The Astrophysical Journal. Sin embargo, las observaciones no son nuevas: el telescopio las tomó en agosto y noviembre de 2023. El trabajo tiene 16 autores, encabezados por Mason S. Huberty, junto con Claudia Scarlata, de la Universidad de Minnesota.
Qué detectó el telescopio James Webb
Se trata de una sola línea de emisión, es decir, luz concentrada en una longitud de onda muy precisa. Aparece en 1,60 micrómetros, en el infrarrojo cercano. Está dentro del Hubble Ultra Deep Field, una zona del cielo austral en la constelación de Fornax (el Horno).
Lo llamativo es que en ese punto no hay nada visible. Las imágenes más profundas del Hubble y del Webb no muestran ninguna fuente conocida allí. Es decir, casi toda la luz del objeto está en esa única línea. Ese dato reduce mucho la lista de líneas posibles.

Cómo la encontraron con una técnica nueva
El hallazgo surgió de una técnica llamada MOCSS. Funciona con NIRSpec, el espectrógrafo del James Webb, que tiene un arreglo de microcompuertas. En este caso, el equipo abrió casi todas: según el paper, alrededor del 90 % del área o más. Al mismo tiempo, cerró las que estaban sobre objetos conocidos y cercanos. Así pudo buscar en un campo amplio sin la interferencia de las fuentes brillantes.
Por qué no es un error del James Webb
La línea apareció en cuatro posiciones de apuntado y en dos orientaciones del telescopio. La primera fue el 23 y 24 de agosto de 2023. La segunda, el 19 de noviembre, unos 88 días después. Por eso, los autores concluyen que no puede tratarse de un artefacto del instrumento (en el original, «cannot be artificial»).
Es decir, no es una falla técnica. El paper no habla de señales artificiales ni de vida extraterrestre. Además, el brillo se mantuvo parejo entre ambas fechas. Eso va en contra de un objeto del sistema solar en movimiento, aunque no descarta un fenómeno pasajero.
Las explicaciones que barajan los autores
Para identificar la línea hay que saber de qué elemento viene y a qué distancia está. Ahí entra el corrimiento al rojo. Como el universo se expande, la luz de los objetos lejanos se estira hacia longitudes de onda más largas. Ese corrimiento se indica con la letra z: cuanto más alto, más lejos está la fuente.
Podría ser oxígeno a un z de 3,29 o de 2,20. Sin embargo, el primer caso exigiría densidades muy altas, y en el segundo faltan líneas que deberían verse. También podría ser hidrógeno (H-alfa) a un z de 1,44, pero haría falta un brote extremo de formación de estrellas.
Por otro lado, podría ser Lyman-alfa a un z de 12,16, propia de una galaxia primitiva. Para eso, sus estrellas tendrían que ser muy jóvenes y pobres en metales. Además, esa luz debería atravesar un medio intergaláctico mayormente neutro.
El paper también considera un agujero negro supermasivo activo en fase de apagado. Otra opción es un «eco de luz» de alguna galaxia vecina. Entre los fenómenos pasajeros, una supernova presenta problemas. En cambio, mencionan como explicación posible que un agujero negro haya destrozado una estrella.
Qué falta para saber qué es
En resumen, ninguna identificación resulta del todo satisfactoria. «Este objeto es sumamente inusual y permite estudiar condiciones físicas extremas», afirma el paper.
Para resolverlo, los autores proponen observar de nuevo la zona con NIRSpec, incluidas las galaxias cercanas. También piden espectroscopía más profunda. «Las observaciones de seguimiento son esenciales para confirmar el corrimiento al rojo y determinar el origen físico de la emisión», concluyen. La NASA financió el trabajo a través del programa JWST-GO-3290.
Fuente: paper en The Astrophysical Journal (DOI 10.3847/1538-4357/ae9a94), de acceso abierto. Traducciones propias.
Imágenes: ESA/Webb, NASA, CSA; figuras: Huberty et al., ApJ 2026 (CC BY 4.0)
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