La UNR desarrolla un test de sangre que detecta recaídas de cáncer antes que una tomografía y busca 900 voluntarios
El Centro de Tecnología en Salud Pública de la UNR valida un kit de biopsia líquida que busca ADN tumoral circulante para detectar enfermedad mínima residual. Convoca a voluntarios sanos mayores de 50 años: la extracción es gratuita, anónima y dura 15 minutos.
La Universidad Nacional de Rosario está desarrollando un kit que busca detectar recaídas de cáncer antes de que aparezcan en una tomografía. La técnica se llama biopsia líquida y funciona con una muestra de sangre. Y para terminar de validarlo, la UNR necesita algo concreto: 900 voluntarios sanos mayores de 50 años.
El proyecto lo lleva adelante el Centro de Tecnología en Salud Pública de la UNR, encabezado por la doctora Ana Laura Cavatorta, investigadora adjunta del CONICET y responsable científica del centro. Participan también la bioquímica Ana Tioni, de la Secretaría de Extensión, junto a Rubén Salanova, Andrea Mendoza Bertelli y Florencia Veigas.
Qué es la enfermedad mínima residual
Cuando alguien termina un tratamiento oncológico, pueden quedar células tumorales sueltas en el cuerpo. Son tan pocas que no se ven en ningún estudio por imágenes: la tomografía o la resonancia necesitan un volumen mínimo de tejido para mostrar algo. Ese remanente invisible se llama enfermedad mínima residual, y es el que puede terminar en una recaída meses o años después.
El objetivo del kit es encontrarlo antes. Apunta inicialmente a pacientes tratados por cáncer de mama, colon y pulmón.
«Busca encontrar tempranamente el diagnóstico precoz de recaídas para algunos tipos de cáncer.»
Ana Tioni, bioquímica del equipo
Cómo se lee un tumor en la sangre
Acá está la parte técnicamente interesante. Las células tumorales, al morir, liberan al torrente sanguíneo fragmentos de su propio material genético: es el ADN tumoral circulante o ctDNA. Están ahí, mezclados con el ADN de todas las células normales del cuerpo, en cantidades ínfimas.
El kit los busca con dos herramientas de alta sensibilidad: la PCR —la misma reacción en cadena de la polimerasa que se volvió famosa con los test de covid— y la secuenciación de nueva generación (NGS), que lee millones de fragmentos genéticos en paralelo.
Suma además el análisis de biomarcadores epigenéticos: no cambios en la secuencia del ADN, sino en las marcas químicas que regulan qué genes se encienden y cuáles no. Hoy son una de las líneas más prometedoras para ganar precisión en tumores sólidos.
La diferencia con una biopsia tradicional es evidente: en vez de pinchar el tejido, se saca sangre.
Por qué hacen falta 900 personas sanas
Este es el punto que explica la convocatoria, y es puro método científico.
Para que un test ultrasensible sirva, hay que saber dónde está el piso: cuánta variabilidad biológica existe en gente que no tiene la enfermedad. Sin ese parámetro no se puede fijar el límite de detección, y sin límite de detección un resultado positivo no significa nada — podría ser ruido normal del organismo.
De ahí la convocatoria a voluntarios mayores de 50 años sin antecedentes de cáncer. La participación es una extracción de unos 20 mililitros de sangre, un trámite de 15 minutos, gratuito, confidencial y anónimo. El estudio prevé sumar cerca de 900 personas en los próximos 18 meses, con una segunda extracción opcional para robustecer los datos.
Las muestras se procesan bajo protocolos estrictos de conservación para preservar el ADN circulante y viajan a Buenos Aires, donde el laboratorio Biomakers colabora con los análisis moleculares.
Público, privado y estudiantes
Tioni destaca justamente ese cruce como lo que distingue al proyecto:
«Para nosotros eso es lo que marca la diferencia; es una actividad en articulación público-privada.»
Ana Tioni
Y hay una tercera pata: estudiantes de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas participan como promotores de salud en la campaña de captación de voluntarios. Investigación, docencia y extensión en el mismo proyecto — que es, en teoría, para lo que existe una universidad pública.
Los interesados en participar como voluntarios pueden contactarse con el Centro de Tecnología en Salud Pública de la UNR.
Foto: UNR.
