Un estudio en Science detecta cuatro episodios de deriva polar verdadera en 320 millones de años
La deriva polar verdadera, un corrimiento de la corteza y el manto respecto del eje de rotación, habría ocurrido de forma rápida cuatro veces, según un estudio de la Universidad de Oslo.
La deriva polar verdadera, un corrimiento de la corteza y el manto respecto del eje de rotación, habría ocurrido de forma rápida cuatro veces, según un estudio de la Universidad de Oslo.
La deriva polar verdadera dejó de ser solo una hipótesis difícil de comprobar, según un estudio publicado el jueves 1 de octubre de 2026 en la revista Science. El equipo de Mathew Domeier, del Centro de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Oslo, encontró señales de ese fenómeno en el registro de los mares antiguos. Lo firman también Leandro C. Gallo, Chloé M. Marcilly y Trond H. Torsvik.
Qué es la deriva polar verdadera
Se trata de un movimiento de la parte sólida de la Tierra, es decir, la corteza y el manto, respecto del eje sobre el que gira el planeta. En consecuencia, los continentes cambian de latitud sin que lo explique la tectónica de placas. Además, no es lo mismo que la inversión del campo magnético, que es otro proceso distinto.
Según el abstract, hoy la deriva polar verdadera ocurre a unos 10 centímetros por año. Esa velocidad supera el promedio de movimiento relativo entre placas. Sin embargo, los autores señalan que no estaba claro si era algo pasajero o si hubo episodios rápidos que duraron millones de años.

Cómo se detectó: con el nivel del mar
Hasta ahora, las reconstrucciones dependían sobre todo del paleomagnetismo, que tiene límites para dar resultados definitivos. Por otro lado, el equipo propuso un camino independiente. Si la corteza se corre respecto del eje, el mar sube en dos regiones opuestas del planeta y baja en otras dos. Es un patrón «cuadrupolar».
Para buscarlo, los autores usaron reconstrucciones de las áreas continentales inundadas, en mapas separados por 10 millones de años. Así encontraron varios patrones de ese tipo desde hace 320 millones de años.
Cuatro intervalos de deriva polar verdadera
Según una reseña del estudio acreditada a la Universidad de Oslo, cuatro intervalos superaron el umbral estadístico: de hace 200 a 190 millones de años, de 150 a 140, de 100 a 90 y de 30 a 20. Las señales más fuertes son las de 150 a 140 millones de años (Jurásico tardío y Cretácico temprano) y de 100 a 90 millones de años (Cretácico medio). En cambio, la del Jurásico temprano es marginal y la más reciente es más débil.
El método no mide la velocidad de forma directa. Con modelos físicos previos, los patrones a esa resolución exigirían, como mínimo, unos 0,6 grados por millón de años. Dicho de otro modo, serían movimientos rápidos en términos geológicos, pero lentos para una vida humana. Ese ritmo equivale a unos 7 centímetros por año (cálculo de esta redacción).
Lo que el estudio no dice
Los autores afirman que la deriva polar verdadera puede ser muy episódica y que acopla la rotación terrestre, el manto y el ambiente de la superficie. Piden considerarla un control del nivel del mar. No dicen que la Tierra se haya «dado vuelta» ni que vaya a repetirse.
Además, la reseña indica que no hubo señal significativa en el Carbonífero tardío ni en el Pérmico, así que el fenómeno no explicaría el rápido avance de Pangea hacia el norte. Por último, el tema sigue en debate: otras reconstrucciones proponen una deriva generalmente más lenta.
Fuente: paper en Science (DOI 10.1126/science.aec8423) y ficha en la Universidad de Oslo. Traducciones propias.
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