Pablo Heinig en Rosario: «Quien no cubra la brecha en los próximos dos o tres años no la va a poder cubrir más»
El ingeniero y conferencista presentó en Experiencia Endeavor Rosario su modelo Exponential Performance Skills. Su tesis: las personas evolucionamos de forma lineal, la tecnología lo hace de forma exponencial, y con la inteligencia artificial generativa esa distancia se volvió casi vertical.
El ingeniero y conferencista presentó en Experiencia Endeavor Rosario su modelo Exponential Performance Skills. Su tesis: las personas evolucionamos de forma lineal, la tecnología lo hace de forma exponencial, y con la inteligencia artificial generativa esa distancia se volvió casi vertical.
Pablo Heinig es ingeniero, conferencista y creador del modelo Exponential Performance Skills (EPS). En Experiencia Endeavor Rosario, el 17 de septiembre, explicó el concepto sobre el que viene trabajando: la diferencia entre cómo crece una persona y cómo crece su entorno.
Lineales en un mundo exponencial
«Los seres humanos somos seres eminentemente lineales. Nadie se acuesta midiendo 1,20 y amanece midiendo 1,70», planteó. «La paradoja es que fuimos capaces de inventar tecnologías que evolucionan a un ritmo exponencial».
El problema, dijo, es lo que pasa cuando esas tecnologías aceleran todo lo demás: «El entorno empieza a crecer en forma de curva exponencial mientras nosotros seguimos evolucionando linealmente. Eso ha ido generando una brecha entre los recursos y competencias que tenemos y los recursos y competencias que nos demandan las situaciones que enfrentamos».
Puso una fecha de quiebre: «Hasta el año 2022 se había generado una brecha muy, muy grande. Pero en el 2022 la situación se puso mucho más dramática por la aparición de la IA generativa. Y entonces la pendiente de la curva se hizo casi una vertical».
De ahí su advertencia: «Hoy la brecha es tan grande que yo te diría que quien no la cubra dentro de los próximos dos o tres años no la va a poder cubrir más. Porque el tren va a ir tan rápido que ya no te vas a poder subir».
De experto a novato tres veces en cuatro años
Para explicar la diferencia entre una competencia específica y lo que él llama metacompetencia, contó su propia historia con las planillas de cálculo. Primero fue experto en Lotus 1-2-3. Después llegó Quattro Pro y volvió a ser principiante. Cuando dominó Quattro Pro apareció Excel.
«En cuatro años, tres veces pasé de ser genio a ser novato», resumió. Y marcó dónde estuvo la dificultad real: no fue técnica, sino digerir cada salto.
«Una metacompetencia es atemporal. El hombre la necesitó, la necesita y la va a necesitar en un futuro. Y aplica a todos los ámbitos de la vida», explicó, frente a las competencias específicas, que «aplican a ámbitos específicos de la vida y tienen fecha de vencimiento».
Son once las metacompetencias que, según su modelo, demanda esta era. Y es ahí donde apunta a la educación: no dio, no da y tampoco parece preocupada en dar un entrenamiento sistemático en ellas.
El sentido de vida se vence
Consultado sobre el éxito, lo llevó a la primera metacompetencia de su modelo: la capacidad de generar sentido de vida. Contó que suele arrancar sus charlas con una broma: avisarle al auditorio que la vida no tiene ningún sentido.
«Lo bueno es que no tenga sentido no quiere decir que vos no se lo puedas dar. Pero es un trabajo», siguió. «Y la segunda mala noticia que tengo para darles es que el sentido de vida se vence. Lo que tiene sentido a los 20, a los 25 deja de tenerlo».
Fue crítico con dos respuestas habituales. A quienes recitan una frase inspiradora les responde que tiene fecha de vencimiento. Y a quienes dicen que el sentido de su vida son sus hijos: «Pobrecitos, ¿les estás cargando en el lomo el sentido de tu vida? Hacete cargo de la tuya».
Los motores: pensamiento y emoción
Después del sentido vienen lo que llama los aceleradores. El primero es la gestión de la racionalidad: «Que vos aprendas a gestionar lo que pensás y que no sean tus pensamientos los que te gestionen a vos». Y lo ilustró: «Una persona que se despierta a las 3 de la mañana con una idea que no la deja dormir, ¿quién está gestionando a quién?».
El segundo es la regulación emocional. «El combustible de la acción humana, y de un emprendedor ni que hablar, es la emocionalidad. Vos nunca vas a poder hacer lo que querés hacer si no tenés la emoción que esa acción necesita».
Un libro que cambia todos los días
También adelantó que está por salir un libro suyo, aunque todavía evalúa el formato. La idea que lo entusiasma es publicarlo en HTML para poder seguir editándolo.
«Estoy pensando en esa idea y que el que lo compre, compre un libro vivo. Entonces, de repente, el capítulo que leyó ayer hoy lo vuelve a releer y ya está distinto», contó, con la posibilidad de volver a la primera versión.
Ingeniero y actor
Su recorrido explica parte del enfoque: es ingeniero de profesión, hizo veinte años de teatro y después estudió psicología, filosofía y un posgrado en neurociencias. Recordó la presión de elegir: «¿Pero qué vas a hacer, actor o ingeniero?».
«Algo me ayudó en la vida para que reemplazara el O por el Y», dijo. Y contó cómo se cruzan las dos formaciones: después de ver análisis matemático 3, «el colmo de la abstracción en matemática», leer a Nietzsche «es casi pan comido».
