Santiago Bilinkis en Rosario: «No sé decirte cómo nos veo en 3 o 4 semanas»
El tecnólogo y divulgador cerró Experiencia Endeavor Rosario con su charla «IA. El momento es ahora». Antes de subir al escenario habló con MonoLito sobre la velocidad del cambio, la brecha entre lo que la inteligencia artificial puede hacer y lo que las empresas hacen con ella, y la advertencia de Dario Amodei sobre los próximos meses.
El tecnólogo y divulgador cerró Experiencia Endeavor Rosario con su charla «IA. El momento es ahora». Antes de subir al escenario habló con MonoLito sobre la velocidad del cambio, la brecha entre lo que la inteligencia artificial puede hacer y lo que las empresas hacen con ella, y la advertencia de Dario Amodei sobre los próximos meses.
Santiago Bilinkis fue el encargado de cerrar la edición 2026 de Experiencia Endeavor Rosario, el 17 de septiembre en el Salón Metropolitano. «Me toca la responsabilidad de cerrar la conferencia», dijo minutos antes de salir al escenario. «Vamos a tratar de aportar, de hacer pensar, de dejar herramientas piolas que le puedan servir a todos los emprendedores rosarinos para potenciar sus proyectos».
Dejó de escribirle a la inteligencia artificial
Contó que cambió la manera en que usa estas herramientas: pasó de escribir a conversar. Hoy mantiene diálogos de hasta media hora y trata de no tipear ni leer cuando puede evitarlo. Para él, el futuro no es una sola forma de uso sino varias conviviendo: modos híbridos, donde la herramienta queda abierta mientras uno trabaja, avisa cuando terminó lo que se le pidió e interrumpe solo entonces.
La velocidad: «imposible de seguir»
Consultado sobre cómo ve el mundo en tres o cuatro años, respondió: «No sé decirte cómo nos veo en 3 o 4 semanas». Y amplió: «Sin joda, la velocidad de cambio que tiene esto para los que estamos metidos adentro es imposible de seguir, incluso cuando te dediques 100% del tiempo a estar probando cada cosa nueva que sale».
Aun así, llevó tranquilidad: no hace falta estar usando la última herramienta, porque la mayoría de la gente no usa ni la penúltima ni la antepenúltima. Lo que sí recomendó es empezar a acercarse, porque la diferencia que hacen es grande tanto en lo personal como en lo profesional.
«Una brecha muy grande» entre lo que se puede y lo que se hace
Para Bilinkis, el problema no está en la tecnología sino en su uso dentro de las organizaciones. Describió que en las compañías hoy no la usa la alta gerencia, tampoco la gerencia media, ni los supervisores ni los operativos. Ahí ve una posibilidad desaprovechada de reinventar cómo se trabaja y cómo se toman decisiones.
«Hoy hay una brecha muy grande entre lo que la tecnología puede hacer y lo que realmente las personas están haciendo con esa tecnología», afirmó.
La advertencia de los 6 a 12 meses
Sobre los riesgos, corrigió una versión que circula con fecha exacta y recordó lo que planteó Dario Amodei, CEO de Anthropic: un plazo de 6 a 12 meses para que ocurra «algún tipo de incidente de seguridad realmente grave». Lo enmarcó en el avance vertiginoso de los modelos más potentes y en varios incidentes de seguridad que hasta ahora se lograron contener.
Seguidores, likes y el verdadero éxito
Consultado sobre si muchos seguidores equivalen a éxito, respondió que la definición es personal y que en esta etapa su objetivo es hacer pensar a la mayor cantidad de gente posible. Si lo siguiera un millón de personas por hablar de farándula, dijo, no sentiría que eso tiene impacto real.
«Creo que el impacto pasa por la profundidad y no por lo cuantitativo», sostuvo.
El tsunami y la reposera
Cerró con una imagen sobre cómo pararse frente a lo que viene: «Lo peor que puede pasar, si viene una ola o un tsunami, es que estés tirado en la playa, en la reposera, y ni siquiera agarres la tabla de surf».
Y sobre por qué se sigue avanzando aun sabiendo el riesgo, mencionó la vocación de lucro de las empresas que lo impulsan, pero también una curiosidad extrema: crear una mente más inteligente que la nuestra como la meta más ambiciosa posible. «Y aun cuando nos autodestruyamos en el proceso de lograrlo, yo creo que hay gente que quiere lograr lo máximo que se pueda lograr, aunque eso sea una catástrofe».
