Extracto de romero: un equipo del IBR de Rosario mostró que protege a los cultivos como una vacuna
Un equipo del CONICET y la UNR comprobó que el extracto de romero, en solución acuosa, prepara y refuerza las defensas de las plantas frente a virus, bacterias y hongos. El hallazgo lo llevó a CropPrime, un consorcio internacional financiado por la Comisión Europea.
Un equipo del CONICET y la UNR comprobó que el extracto de romero, en solución acuosa, prepara y refuerza las defensas de las plantas frente a virus, bacterias y hongos. El hallazgo lo llevó a CropPrime, un consorcio internacional financiado por la Comisión Europea.
El romero, la planta aromática de la cocina, también funciona como protector de los cultivos frente al ataque de patógenos. Lo demostró un equipo del CONICET liderado por María Rosa Marano en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), que publicó sus resultados en 2023 en la revista científica Plant Physiology and Biochemistry. El trabajo se difundió en febrero de 2025 a través de una nota institucional del CONICET.
Esos resultados llevaron al grupo rosarino a integrar CropPrime, un consorcio internacional con la empresa irlandesa BioAtlantis, financiado por la Comisión Europea con un millón de euros hasta 2027 a través del programa Marie Skłodowska-Curie Actions (MSCA-Staff Exchange) de la Comisión Europea.
El extracto de romero, «una especie de vacuna»
Cuando arrancaron con esta línea de investigación, eligieron trabajar primero con enfermedades virales de las plantas «porque no existe ningún agente químico para evitar la propagación viral en cultivos», contó Marano. Tomaron como modelo el virus de la necrosis del tabaco. «Encontramos un efecto importante de la aplicación del extracto de romero en el desarrollo de la enfermedad viral, disminuyendo los síntomas», señaló.
El efecto es distinto de la acción microbicida descripta en células animales o contra patógenos humanos. «En plantas, tiene un efecto protector, que las prepara y aumenta su respuesta de defensa en el momento en que la planta se somete a un estrés», explicó Lucila García, biotecnóloga e investigadora del CONICET en el IBR. Marano lo resumió así: «Actúa como una especie de vacuna».
Con otros patógenos y plantas, el equipo comprobó que la protección también es eficaz contra enfermedades causadas por bacterias en cítricos y por hongos en soja, lo que sugiere que «existe una acción extendida que es independiente del patógeno y de la planta», afirmó García.
El principal componente del extracto de romero en su versión acuosa es el ácido rosmarínico, uno de los metabolitos secundarios más abundantes del romero (Salvia rosmarinus), junto con el ácido carnósico y el carnosol. Según García, ese ácido «ha sido muy investigado en relación a la salud humana; hoy hay muchos productos que lo incluyen como antioxidante en la industria cosmética. Sin embargo, somos el primero y quizás el único grupo en probar el efecto que tiene este ácido sobre otras plantas».
Romero criollo de San Luis
No cualquier planta sirve. «Los metabolitos secundarios que se producen cambian dependiendo la variedad de romero y las condiciones climáticas en que se desarrolla la planta», aclaró Marano. Los resultados se obtuvieron con una variedad criolla de Concarán, en San Luis. Las plantas las provee el INTA y los extractos se elaboran en colaboración con la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR. Los ensayos contaron además con el financiamiento de la Fundación Williams.
CropPrime: del laboratorio rosarino a Europa
El consorcio busca llegar a un producto comercial a partir de una mezcla de compuestos de origen natural, como alternativa no tóxica y amigable con el ambiente. «Nos proponemos generar nuevas tecnologías que puedan ser utilizadas como bioestimulantes o protectores frente a distintos tipos de estrés biótico, causados por virus, bacterias y hongos, o abiótico, causados por temperaturas extremas o poca disponibilidad de agua», indicó Marano.
CropPrime reúne laboratorios de República Checa, Bulgaria, Bélgica y Sudáfrica, el grupo del IBR y BioAtlantis, pionera en la tecnología de «priming». Según lo difundido en 2025, además del extracto de romero, el proyecto prueba extractos de algas y de hongos. Pero, por los buenos resultados del romero, «hoy en día mucho del trabajo que hacemos en CropPrime es en torno a entender cómo funciona el ácido rosmarínico», contó Pavel Kerchev, investigador de la Universidad Mendel en Brno (República Checa).
El programa, parte de Horizon Europe, apuesta al intercambio de investigadores. Al momento de la difusión, a dos años de iniciado el proyecto, diez personas habían hecho estancias en otro laboratorio del consorcio: tres llegaron al IBR desde Bélgica y República Checa, y tres partieron desde la Argentina para trabajar al menos tres meses afuera. Kerchev explicó que buscaban países en desarrollo con buena productividad científica: «Conocíamos la reputación y solidez del IBR y el CONICET».
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