Cámaras trampa y drones para medir al invasor: así estudian al jabalí en el norte santafesino
El ICIVET (UNL-CONICET) despliega 16 cámaras 24 horas y drones a 60 metros en una reserva de Tostado para diagnosticar el impacto del chancho cimarrón: daña fauna, campos y es reservorio de zoonosis.
Dieciséis cámaras trampa encendidas las 24 horas, drones volando a 60 metros y un equipo de biólogos y veterinarios rastreando huellas a pie. Así se estudia al invasor más problemático del norte santafesino: el jabalí. Un proyecto del Instituto de Ciencias Veterinarias del Litoral (ICIVET, UNL-CONICET) está midiendo por primera vez su impacto en el departamento 9 de Julio.
El escenario
El trabajo, dirigido por Ayelen Eberhardt —docente de la UNL e investigadora del CONICET—, se despliega en la Reserva Privada La Herminia, cerca de Tostado: 2.617 hectáreas en la transición entre el Chaco Húmedo y el Seco donde conviven el aguará guazú, el águila coronada, el cardenal amarillo y el pecarí de collar. En los últimos años, las cámaras registran «un marcado incremento en la presencia de chanchos cimarrones».

Por qué es un problema triple
El chancho cimarrón daña en tres frentes a la vez. El ambiental: al hozar altera la estructura del suelo, degrada la vegetación y compite por alimento con la fauna nativa. El productivo: destruye infraestructura agrícola-ganadera. Y el sanitario, que es el menos visible y el más serio: actúa como reservorio de patógenos zoonóticos — triquinosis, brucelosis, leptospirosis, tuberculosis, cisticercosis, hidatidosis y hemoparásitos.
La tecnología como método
La combinación de fototrampeo permanente, relevamiento aéreo con drones y análisis biológico de ejemplares capturados arma el primer diagnóstico sistemático del problema en la zona. Sin ese mapa, cualquier plan de manejo es a ciegas; con él, se puede decidir dónde y cómo intervenir.
Es la misma lógica que venimos contando en otros frentes: sensores y datos aplicados al territorio, del dron térmico policial al mapa de El Niño del INTA. La fauna invasora también se gestiona con información.
Fuente: UNL. Fotos: UNL.
