HyperSperm: la tecnología con ciencia rosarina que mejora la fertilización in vitro
Creada por científicos del CONICET —entre ellos Darío Krapf, del IBR de Rosario—, capacita espermatozoides in vitro: 16% más embriones transferibles y 11 bebés nacidos. Apunta al mercado en 2027.
En la Argentina se hacen casi 25 mil tratamientos de reproducción asistida por año, y nacen cinco mil bebés. Esa brecha es el problema que ataca HyperSperm, una tecnología creada por científicos del CONICET — con el rosarino Darío Krapf, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, entre sus fundadores — que ya mostró resultados clínicos y apunta a llegar al mercado en 2027.
Qué hace
La fecundación in vitro tiene un eslabón que la naturaleza resuelve y el laboratorio no: dentro del tracto reproductivo femenino, los espermatozoides atraviesan cambios bioquímicos —la capacitación— que los vuelven aptos para fecundar. Fuera del cuerpo, eso no ocurre completo. HyperSperm lo reproduce in vitro: «corrige lo que le puede faltar al espermatozoide cuando fecunda fuera del cuerpo de la mujer», explica Krapf. No selecciona los mejores gametos: los mejora.

Los números del ensayo
El último estudio clínico se hizo en tres centros de fertilidad —Pregna, In Vitro Buenos Aires y Fertya— con 41 parejas, entre agosto de 2023 y diciembre de 2025. Los resultados: 16 por ciento más embriones transferibles, y 50 por ciento de embriones con dotación cromosómica normal contra 30 por ciento de la técnica clásica. El dato más elocuente es el más humano: en 9 de las 41 parejas, el procedimiento estándar no logró ningún embrión — y con HyperSperm sí.
«Emocionalmente es muy difícil cuando no se logra obtener embriones», dice Krapf. Once bebés ya nacieron con esta tecnología.
Quiénes están detrás
HyperSperm es de Fecundis, empresa de base tecnológica fundada en 2020 por Krapf (IBR, CONICET-UNR), Mariano Buffone (IBYME, Buenos Aires) y Rita Vassena, referente internacional en medicina reproductiva. Es el mismo modelo que venimos contando con INFIRA: años de ciencia básica en institutos públicos —acá, décadas estudiando la fisiología del espermatozoide— convertidos en empresa.

Lo que viene
El próximo ensayo clínico escala a 202 parejas en Argentina y Estados Unidos, mientras la empresa transita las etapas regulatorias «pensando en el año 2027, tener el panorama allanado para su comercialización». Para el IBR, es otra muestra de una temporada notable: el mismo instituto del test de dengue con aptámeros y del investigador que acaba de entrar a Harvard.
Fuente: CONICET / IBR. Fotos: IBR / CONICET.
